OTRA FORMA DE VIVIR ES POSIBLE
Una creencia es una certeza que tenemos sobre algo. Las necesitamos, porque configuran un sistema que da orientación a nuestra forma de conducirnos por la vida. Contribuyen a guiarnos en unas determinadas direcciones, y también nos impiden ir en otras. Para que se instale una creencia en nuestro sistema no hace falta mucho. Con una vez que pase algo puede ser suficiente para que demos crédito a ese pensamiento. Supongamos que m siento atraído por el tenis, un día voy a jugar por primera vez y se me da fatal (aparte de haberme hecho una pequeña lesión en el codo). Entonces decido que “esto del tenis no es para mí” y no vuelvo a practicar. No estoy valorando la experiencia en su totalidad, la realidad completa: Era la primera vez (¿qué esperabas? ¿ser Nadal?), no sé posicionarme en la cancha, no sé golpear la bola, posiblemente no hice el calentamiento adecuado, etc. Aún peor: algunas creencias ni siquiera proceden de experiencias vividas, sino que han sido heredadas de alguien que para nosotros tiene/tenía un peso importante en nuestra existencia: “Nunca te fíes de nadie, repetía siempre mi madre/padre”. Si adopto este dogma en mi sistema de creencias me perderé muchas cosas buenas de los demás y mis relaciones con otros nunca serán satisfactorias. Claro que hay personas de las que no te debes fiar, pero son menos que aquellas de las que sí!


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